¿Por qué mi empresa pierde dinero en tecnología?

Fecha: Lun, 07/07/2014 - 12:54 Fuente: Dpto. de comunicación de Claranet

Muchas compañías invierten en infraestructura, equipos y servicios TI, pero el ROI no llega. La cuestión es ¿se ha hecho correctamente?
¿Por qué mi empresa pierde dinero en tecnología?

Sergi Garcia, Marketing Executive en Claranet

Imagen cortesía de Claranet

Es algo común entre las pymes: se realiza una gran inversión en TI que promete optimizar procesos y aumentar beneficios, pero pasa el tiempo y el retorno de inversión esperado no se cumple. Si es éste el caso de su compañía, puede que estas preguntas le ayuden a plantearse por qué.

1. Económicamente hablando, ¿su departamento de TI es un catalizador, o una carga?
El papel del CIO en la empresa ha cambiado notablemente en los últimos cinco años. De pedir presupuesto para equipos ha pasado a elaborar estrategias junto al CEO que afectan a la compañía en toda su dimensión. Lo mismo podemos decir del conjunto del equipo de TI: el rol del informático se ha multiplicado en CTOs, DBAs, arquitectos de sistemas, administradores de red, técnicos de infraestructura… Especialistas que agilizan tiempos y optimizan procesos de negocio. ¿Ha ocurrido lo mismo en su departamento IT?

2. ¿Realizó un gran gasto en construir su propia infraestructura?
Es probable que seguir exprimiendo esos recursos conduzca sólo a la inoperatividad, por lo que puede plantearse dos cosas. La primera es dedicar una nueva partida a la compra de máquinas. Renovará su equipo, pero renovará también el gasto en electricidad, reparaciones y el peligro de caer de nuevo en la obsolescencia. La segunda opción es el outsourcing de esa infraestructura así como de su gestión, en la medida que interese a su negocio. Muy probablemente reducirá costes, y con toda seguridad evitará la ruleta rusa que es comprar lo último en tecnología. Aunque lo más importante, sin duda, es que liberará a su equipo TI de procesos de mantenimiento y administración para dedicarlo a tareas que aporten valor tangible a la organización, como la creación de aplicaciones o la mejora de procedimientos.

3. ¿Ha migrado sus recursos a la nube?
Sin duda, el cloud computing puede reducir notablemente los costes de TI, por lo que si no ha migrado a la nube sus procesos debería plantearse hacerlo. Ahora bien, tanto si se dispone a ello como si ya lo hizo, es crucial que entienda que no siempre hay que virtualizarlo todo, y que la combinación de hosting dedicado con servicios en la nube sigue resultando, en muchos casos, más eficiente. De cualquier modo, y siendo ésta una cuestión tan poco generalizable, lo fundamental aquí es que sea capaz de reconocer al proveedor que más se ajuste a sus necesidades. Económicamente, claro, pero también a nivel de seguridad, de flexibilidad en las soluciones, de nivel del servicio y de capacidad para crecer. De ello depende que la solución se ajuste a su empresa y no al revés; de ello depende, a fin de cuentas, que el cloud sea un trampolín o un nuevo lastre.

4. ¿Ha actualizado sus puestos de trabajo?
Los puestos de trabajo deben responder a las necesidades de movilidad, disponibilidad y rapidez que exige el mundo profesional de hoy. ¿Cloud computing de nuevo? Evidentemente. Los dispositivos móviles lo han cambiado casi todo y, sin entrar siquiera en el terreno del BYOD, es evidente que su incorporación a lo laboral demanda entornos de trabajo móviles, ágiles, disponibles y, a su vez, que garanticen la integridad y la privacidad de los datos. Queremos la información en todo momento y la necesitamos en todas partes, por eso servicios como el escritorio virtual, el cloud storage o las comunicaciones unificadas están en pleno auge.

5. ¿Sabe lo que ocurre en su empresa?
Si algo permiten las nuevas tecnologías es saber qué pasa a cada segundo, y si en algo debe emplearse tiempo es en medir correctamente esa actividad para extraer conclusiones accionables. Qué analizar y cómo hacerlo son cuestiones fáciles de resolver si conoce los objetivos de su compañía y los procesos que intervienen en esa persecución. No hace falta disponer de grandes volúmenes de información: compare tendencias, ponga contexto a los errores, pida detalles a sus proveedores… Se sorprenderá de todo lo que puede optimizar y de cuánto se puede ahorrar en ello.

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