¿Están cumpliendo los gobiernos su compromiso con la Agenda Digital?

Fecha: Lun, 02/07/2012 - 18:55 Fuente:

Por Nadia Babaali, Directora de Comunicación, FTTH Council Europe

La CE estima que si Europa desea mantenerse competitiva respecto a otras regiones, en el 2020 necesitará unas redes de Acceso de Nueva Generación (NGA) que aseguren que el 50% de los hogares europeos tengan conexión a Internet a velocidades de 100 Megabits por segundo (Mbps) y que el 100% tengan una capacidad de descarga de 30 Mbps.

¿Están cumpliendo los gobiernos su compromiso con la Agenda Digital?

Nadia Babaali, Directora de Comunicación, FTTH Council Europe

A mediados del siglo XIX el pueblo francés de Alençon era un importante punto de paso entre París y el oeste de Francia, con un tamaño similar a su rival en la región, Le Mans. Entonces llegó el tren. Pero no para Alençon. La vía entre París y el oeste pasaba a través de Le Mans, dejando Alençon de lado; el pueblo cayó en un periodo de estancamiento económico, mientras que Le Mans experimentó un ‘boom’.
Hoy en día es la infraestructura ultrarrápida de banda ancha la que se convertirá en un factor determinante a la hora de asegurar la fortuna económica de ciudades y regiones. La Comisión Europea, por ejemplo, estima que cada incremento del 10% de penetración del ancho de banda hace crecer los resultados económicos entre el 1 y el 1,5%. Para impulsar este crecimiento, los estados miembros de la UE quieren implementar la Agenda Digital de la Comisión Europea, un proyecto multifacético para crear un mercado europeo único para servicios digitales.
En el corazón de la Agenda Digital (DAE según sus siglas en inglés) está el proyecto de la infraestructura de la banda ancha para asegurar que la provisión de estos servicios impulse el desarrollo económico europeo. La CE estima que si Europa desea mantenerse competitiva respecto a otras regiones, en el 2020 necesitará unas redes de Acceso de Nueva Generación (NGA) que aseguren que el 50% de los hogares europeos tengan conexión a Internet a velocidades de 100 Megabits por segundo (Mbps) y que el 100% tengan una capacidad de descarga de 30 Mbps. 21 estados miembros han definido objetivos cuantitativos de cobertura para el despliegue de las NGA con objetivos de descarga desde 25 Mbps hasta 1 gigabit por segundo (Gbps) y con entornos de cobertura entre el 75% y el 100% de las casas o de la población.
Sin embargo, estos objetivos no se están trasladando a la construcción de las muy necesitadas redes de banda ancha ultrarrápida y el consiguiente incremento del uso de la Fibre to the Home (FTTH). Como resultado, Europa se está quedando rezagada. A finales del 2011 la UE tenía 4,5 millones de suscriptores FTTH/B, comparados con los 54,3 millones de la región de Asia Pacífico y los 9,7 millones en Norte América, según IDATE. En las principales economías como Alemania, Reino Unido y España, la penetración de FTTH ha sido inferior al 1% en el total de los hogares.
Para convertir en una realidad los objetivos DAE, los gobiernos necesitarán ser más proactivos a la hora de crear la legislación y los incentivos correctos para asegurar que se construyan suficientes redes NGA para el 2020. La rentabilidad será una mezcla de legislación simplificada y nueva infraestructura que facilitará el comercio y promoverá el crecimiento económico.
Uno de los principales motores de la Agenda Digital es el deseo de erradicar las potenciales divisiones digitales entre países en el futuro, donde podría haber poco o ningún incentivo para los operadores comerciales en construir infraestructuras de alta velocidad en ciertas áreas. De nuevo, se necesita pasar a la acción. Una respuesta posible de los gobiernos es desarrollar modelos de Acuerdos Público-Privados (PPP) a nivel nacional o local. Esto facilitaría la financiación de las redes de alta velocidad y ofrecería servicios que beneficiarían al contribuyente.
Una encuesta llevada a cabo por la OECD  puso de manifiesto que el ahorro de costes derivado del uso de la infraestructura NGA en cuatro sectores (transporte, sanidad, electricidad y educación) justificaría la construcción de una red FTTH nacional. Ciertamente, los gobiernos que faciliten la construcción de las redes FTTH serán capaces de ofrecer servicios públicos clave de un modo más eficiente: por ejemplo, ofrecer servicios de sanidad online abriría la posibilidad de ofrecer consultas remotas utilizando el vídeo en áreas rurales y para pacientes con dificultades para desplazarse hasta una clínica. Además, los ciudadanos con una red ultrarrápida en casa podrían teletrabajar de un modo más práctico y eficiente, lo que ayudaría  a las empresas a ahorrar costes y ofrecer flexibilidad a sus empleados. Esto, a su vez, abre nuevas posibilidades para revigorizar la economía de las zonas rurales.
Sin embargo aún estamos lejos y la CE describe el  progreso de los gobiernos regionales en la implementación de la Agenda Digital como “moderado”. Muchos factores están estancando las acciones de los gobiernos, y una de ellas es el coste. Ofrecer velocidades de acceso de 100 Mbps al 50% de los hogares europeos costaría entre 181 y 268 billones de euros, según se estima en la Comunicación de la Agenda Digital de Banda Ancha. Los resultados iniciales del modelo de costes, actualmente desarrollándose por parte de FTTH Council Europe, muestra que el coste de conectar los objetivos de la Agenda Digital con FTTH sería una de las soluciones de menor coste y requeriría una inversión aproximada total de 192 billones de euros. Además, hay unos potenciales ahorros enormes, por ejemplo, la reutilización o compartición de la infraestructura existente. La coordinación de estas medidas de ahorro de costes  debe ser una tarea de capital importancia para los gobiernos y reguladores.
Hay signos alentadores de que organizaciones privadas y municipales están abriendo camino, lo que indica que los gobiernos nacionales no se quedarían solos a la hora de pagar. Esto significará un incremento en la venta total y venta al por menor de redes de acceso de fibra que apuntalarán los innovadores servicios del futuro.
En Europa, unas cuantas ciudades ya han reconocido la importancia de las redes ultrarrápidas FTTH a la hora de asegurar su futuro económico y han impulsado la inversión a través de compañías privadas. En Múnich, por ejemplo, la compañía de servicios públicos SWM junto al operador de telecomunicaciones M-net han invertido 250 millones de euros en construir redes FTTH y esperan que 350.000 viviendas, la mitad de todas las viviendas de la ciudad, estén conectadas en 2013. En Estocolmo el gobierno municipal creó una comisión, fundada casi en su totalidad por organizaciones comerciales, para construir una red FTTH y alquilar la fibra a los proveedores de servicios privados.
En Holanda, los inversores privados se han aliado con KPN para ofrecer FTTH a la gran mayoría de la población en los próximos 5-10 años, y como resultado un millón de hogares ya están cubiertos por esta red, de los cuales el 40% son suscriptores. Mientras tanto en el Reino Unido, CityFibre tiene como objetivo desplegar FTTH a velocidades de cómo mínimo 100 Mbps a un millón de viviendas y 50.000 negocios en ciudades secundarias.
Pero para asegurar el marco estratégico nacional, son los gobiernos europeos quienes tendrán que jugar un papel relevante a la hora de asegurar la coordinación entre todas las partes, incluyendo a las autoridades locales y regionales, inversores privados y reguladores. Portugal, por ejemplo, ha invertido fondos del Plan de Recuperación Económica Europea para desplegar redes NGA en 140 municipios rurales, que requerían postes para conectar al menos al 50% de la población de la región a velocidades de 40 Mbps o más. El país ha ofrecido también facilidades crediticias por valor de 800 millones de euros a los inversores en las redes NGA. Francia, mientras tanto, ha puesto sobre la mesa una regulación para facilitar la cooperación entre operadores para la implementación de FTTH con el objetivo de ofrecer banda ancha ultrarrápida al 70% de la población para el 2020, llegando al 100% el 2025. Para finales de 2011 los reguladores de telecomunicaciones franceses preveían que aproximadamente la mitad de los 19 billones de euros previstos para construir redes de  banda ancha ultrarrápida vendrían de los fondos públicos.
La realidad para los gobiernos y sus socios está clara. Así como los servicios públicos y privados y los dispositivos se desarrollan según la demanda, la prioridad debería ser tener una infraestructura para el futuro que pueda soportar el crecimiento y los cambios en el uso de la banda ancha. A diferencia de Fibre to the Cabinet (FTTC), que está limitada por su dependencia de las redes de cobre para transmitir datos, FTTH ofrece conexiones de fibra con el edificio desde el principio.
Las redes de banda ancha ultrarrápida FTTH jugarán un papel importante al asegurar la competitividad y la prosperidad de Europa en el futuro, pero esas redes sólo pueden desarrollar todo su potencial para transformar las economías locales y nacionales si se generalizan y extienden. Dada la gran escala del proyecto de infraestructuras, los gobiernos y aquellos encargados de tomar las decisiones necesitarán dar el paso para coordinar la inversión púbica y privada, de este modo las redes se harán de una manera más efectiva, tanto en coste como en tiempo.
Desafortunadamente, muchos gobiernos aún están vergonzosamente lejos de llegar a enfrentarse al desafío real de desplegar la infraestructura NGA para el futuro. De hecho, algunos de ellos aún se cuestionan la necesidad de mejorar los objetivos de la Agenda Digital. Pero la historia nos ha enseñado que la transformación económica depende de la infraestructura. Si Europa no empieza a tomarse en serio la implementación de las redes de banda ancha del mañana, correrá el peligro de seguir los pasos de Alençon en el siglo XIX y no experimentará el crecimiento económico que tan desesperadamente necesita.

 

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