La nueva complejidad

Fecha: Lun, 04/03/2013 - 18:20

Reflexiones sobre el Mobile World Congress 2013 celebrado en Barcelona, por Olof Schybergson, CEO de Fjord
La nueva complejidad

Olof Schybergson, CEO de Fjord

Imagen cortesía de Fjord

Este año, el MWC nos prometía un nuevo horizonte móvil. Tanto si se trata del ruido en torno al Firefox OS de Mozilla, del Samsung Galaxy Note 8 o de la llamativa demo de comunicación web de Ericsson, todos apuntan hacia algo que podemos bautizar como "la nueva complejidad".
¿Cuántos dispositivos se han fusionado últimamente, y con un éxito increíble? Un teléfono solía ser un teléfono, y entonces se convirtió en un ordenador. Una tablet solía ser una tablet, y ahora es teléfono. El navegador web ahora hace llamadas por IP. Las cámaras son capaces de compartir imágenes controladas por el smartphone. El reloj te dice cuántas calorías has consumido y se está convirtiendo en un monitor de salud. Y ¿es el nuevo Yota un lector o un smartphone?
Todo, por fin, se está conectado, y tras el orden que parecía que habían establecido iOS y Android en el mundo móvil, las cosas se están volviendo complejas otra vez. Y no sólo para los proveedores, sino también para los usuarios. Esto nos va a llevar a un nuevo pico de actividad frenética en la batalla de los servicios, a medida que los jugadores del tablero móvil se den cuenta de que los servicios SON el nuevo marketing.

Las empresas pueden hacer dos cosas:
• Uno, ser los que conecten todo de forma transparente y doten a este complejo ecosistema de un sentido.
Apple lo ha hecho durante los últimos 10 años, pero está perdiendo algo de pegada. El hogar conectado, el coche conectado, los wearables, ehealth… no paree que Apple esté invirtiendo recursos en estas cosas, entonces, ¿quién lo hará?
• Y dos, centrarse en una solución específica y limitar la propuesta para poder diferenciarse en un mercado demasiado saturado. Ya hay algunos ejemplos pioneros –y exitoso- como el de PayPal, que se está convirtiendo en el operador de pagos móviles dominante sin utilizar NFC, o Dropbox para el intercambio de archivos. 

El mayor reto de cualquiera que esté involucrado en esta nueva complejidad es poner el foco en las personas y crear experiencias que tengan sentido, de forma que los usuarios no tengan que esforzarse por entender los servicios: los servicios deben entendernos a nosotros, y no al contrario. Los que triunfen serán los que se centren en las personas y entiendan el valor de lo simple en este mundo digital cada vez más salvaje.

 

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